Ciclismo urbano: moda sí; realidad también

Hace unos días, @elyoul compartió en Twitter una entrada del blog Confesiones de un escritor impublicable, llamada Cosas que deben saber los “ciclistas urbanos”. Noten que ciclistas urbanos está entre comillas; desde ahí.

El post en general dice que los ciclistas urbanos somos una bola de hipsters que queremos dominar al mundo y que en nuestro intento representamos un peligro. Con una visión fresca y chabacana roza el mismo estilo de comentarios de Verdugo-quizá exagero. Digo eso último por el siguiente comentario

…muchas veces los mismos “ciclistas urbanos” (como se hacen llamar) son todavía más desagradables que los camioneros, taxistas, señoras con camioneta en la que llevan a los niños a la escuela, cafres, borrachos al volante…

Acto seguido enumera cinco puntos que según él, todo ciclista urbano debería saber.

1. Andar en bici no te hace mejor persona.

Sin hablar de los estudios que arrojan que el andar en bici resulta en una mejor actitud hacia los problemas , la salud o que se es más listo si se opta por pedalear; creo firmemente que sí te hace mejor persona, no sólo mejor, sino que te hace más persona. Pedalear está a unos cuantos centímetros de caminar, por lo que eres  tú quien se está moviendo y desplazando, no una máquina a la que le presionas un botón o una palanca.

Te mantiene más en contacto con lo que hay al rededor de tu medio de transporte. Más cerca de la gente que va junto a ti.

2. Andamos en bici porque es moda, muchas otras andan desde siempre en ella por necesidad y no lo andan presumiendo.

De acuerdo, quizá muchos de los ciclistas urbanos adoptaron este medio por moda, pero ‘haiga sido como haiga sido‘ el hecho es que lo están haciendo, pudiendo optar por cualquier otra moda, eligieron la que ayuda un poquito al planeta.

Cierto que existen personas que emplean las dos ruedas como medio de transporte o como su trabajo en sí, cierto que no lo presumen ni lo andan anunciando; pero también es cierto que la gran mayoría de los ciclistas que sufren algún accidente vial, son precisamente los que la usan desde siempre.

El motivo es simple, desconocen los modos y formas que se exponen en los manuales de ciclismo urbano. No porque no quieran conocerles, sino porque así aprendieron a rodar, no tuvieron tiempo de investigar cómo debería de hacerse, lo importante es transportarse y trabajar. Lo que me lleva directamente al punto 4. Sí, me salto el 3.

4. Es una bicicleta, no un campo de fuerza. ¡Manejo defensivo!

En este punto plantea que el ciclista, igual que todo aquel que se transporte en cualquier vehículo, debe respetar las normas del manejo defensivo; esto quiere decir que se debe de conducir evitando accidentes a pesar de las acciones inadecuadas de otros conductores.

Acciones como pedalear en sentido contrario al de la vialidad es no obedecer el manejo defensivo. Cosa que suelen hacer quienes llevan toda la vida transportandose o trabajando en su bicicleta. Por el contrario los ciclistas urbanos, aunque agresivos en su conducción son más precavidos, atentos y respetuosos de las normas -de las que aplican a su movilidad y seguridad.

Es responsabilidad del ciclista hacerse visible, de acuerdo; lo conveniente es estar bien iluminado, pero en ocasiones lo más factible es sencillamente ocupar todo un carril, lo cual, está permitido.

3. Los ciclistas también son peligrosos.

No desarrolla esta idea, pero infiero que se refiere a la peligrosidad que representa el ciclista para el peatón. Cosa que se arreglaría si el peatón cruzara las calles en las esquinas. Que si el ciclista se sube a la banqueta, lo hace porque no tiene espacio en el camino, se arreglaría con un carril para la bici.

5. Usen desodorante.

Bueno…qué les digo. La recomendación es no sólo usarlo, sino que además, portar en el recorrido una playera que se pueda sudar y ya en el trabajo o escuela cambiarla por una limpia. Así nadie chistará.

Lo que comento, lo escribo porque lo vivo directamente. Diario me transporto en bici a donde sea que vaya y supongo que eso me da el derecho a replicar la entrada del escritor impublicable. El afán no es atacar, ni defender siquiera; más bien es abrir el horizonte de las explicaciones para crear un diálogo.

Fotografía de Alberto Jorge Fotógrafo

Fotografía de Alberto Jorge Fotógrafo

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  • Isaac Ventura-Rivero

    Órale. Ahora soy Ángel Vedugo. Tssss.

    En general, mi post surge de una anécdota durante una rodada, una de las organizadoras gritó “ráyenle el auto” porque un automovilista no cedió el paso. Sólo pude pensar “chinga tu madre, se supone que se promueve la inclusión, el respeto y toda esa paja”.

    No soy de lo que usan la bicicleta para todos lados, en Mérida es una misión titánica (incluso aquellos tipos del congreso Car Free dieron un argumento similar a “no aplica en lugares de clima cálido”). La intención era caricaturizar y hacer un jalón de orejas: soy el primero en rechazar el chaleco fosforescente (porque se ve hiper ñoño), manejo sobre las banquetas, me vuelo altos “total, si me atropellan a ellos se los chingan” y otras cosas. También me gusta usar la bicicleta pero no ando cacareándolo para demostrar lo buen tipo que soy, a veces caen en la actitud del vegetariano farol que va a Burger King a decir “ustedes me dan asco por comer carne, pinches caníbales imperialistas”.

    A lo que voy: el problema principal es olvidarse del otro por favorecer al nosotros. Como leo las cosas, lo malo de mi post fue “generalizar”, pero las generalizaciones son divertidas. Si escribo post hostiles, pedaleo o bailo tap en ropa interior es por lo mismo: es muy divertido.

    Ojalá que no me ponchen las llantas, me dejen de hablar o me empujen en las rodadas. Saludos míster, no lo tomen tan en serio, ni Gokú lo hacía.